“Desde que ingresó ha estado muy malita y no teníamos la seguridad de que fuera a salir para adelante. Ha pasado por siete intervenciones quirúrgicas, ha estado intubada y tuvo un ictus. Ha estado muy grave y hemos temido por su vida”, explica su hija Raquel. “Aunque mi madre es muy fuerte y nos lo ha demostrado, queremos dar gracias todo el personal del Hospital Gregorio Marañón porque le han salvado la vida”, añade.
“Juana ha estado en una situación muy crítica, pero desde hace dos meses ha comenzado a recuperarse, a hablar y reponerse de un proceso muy complejo, y empezó a decir que quería salir a la calle. Entre las compañeras nos planteamos la posibilidad de bajarla al patio del hospital. Se lo comentamos a su médico y nos dio su aprobación”, explica Esperanza Juria, enfermera de la Unidad de Cuidados Críticos Postquirúrgicos. “Cuando se lo comentamos, nos dijo que no le mintiéramos, pero al vernos prepararlo todo se le dibujó una sonrisa y se puso muy contenta”, recuerda su enfermera.
El personal del hospital dispuso un sistema móvil para poder dar soporte a las necesidades clínicas de Juana y conectar a baterías móviles los aparatos que controlan los distintos dispositivos de la paciente. Tras acondicionarla, y con su marido y su hija, iniciaron el trayecto desde la Unidad de Cuidados Críticos Postquirúrgicos al patio central del Hospital Gregorio Marañón.
“Nada más salir comenzó a decir, ‘ay los árboles, los pajaritos’, y estaba muy contenta”, narra Bárbara González, enfermera de la Unidad de Cuidados Críticos Postquirúrgicos. “Y pidió, mañana más”. “Para nosotras ha sido una gran satisfacción y para la paciente: su mejor medicina, porque está mucho mejor”, explica esta enfermera. “Esperamos a que llegara su marido Luis para que saliera con ella y también se sorprendió mucho. Llamó a su hija y le dijo ‘¡Me voy a la calle con tu madre!”.
“Pese a que estamos muy contentas, lo hicimos todo con mucho cuidado y de forma diligente porque sabemos de su estado delicado y la cantidad de dispositivos que llevábamos para darle un soporte adecuado”, destaca Bárbara González.
“Es una alegría muy grande para ella y para nosotros que pueda salir a la calle y que le pueda dar el aire, porque lleva mucho tiempo mal. Estamos muy contentos”, destaca la hija. “Aquí estoy muy bien, mejor que arriba”, sentencia Juana con una amplia sonrisa.